domingo, 13 de julio de 2014

Introducción.

Mentiría si dijera que no me acuerdo de esa época.
La magia de sentir esa sensación por todo tu cuerpo.
La sonrisa que solamente aparecía por ti.
Esa melodía que llevaba tu nombre impreso.
Esa fragancia que recorría cada una de mis entrañas.

En verdad lo echo bastante de menos.
Miles de falacias tacharon cada uno de mis  sentimientos de antaño.
Muchas lágrimas ahogaron mis sollozos y mis eternos males.
Cientos de maldiciones cayeron sobre aquel día.
Y ahora, después de tanto tiempo me sigo acordando.

Nunca llegaréis a saber; mis queridos lectores, cuanta magia puede albergar la palabra destrucción.
Esa palabra cuyo sinónimo puede parecer lo contrario.
Pero no os equivoquéis; en todo exótico manjar siempre hay un poco de veneno.

He aquí mi historia.

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